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Basta ver el impacto que tienen los informes sobre el cambio climático emitidos por el IPCC para darse cuenta de la capacidad de influencia alcanzada hoy en día por los científicos que investigan el funcionamiento de la Tierra. Pero no siempre fue así. Durante décadas, la tarea de estudiar la naturaleza se llevó a cabo con escasez de medios, abundancia de pasión y falta de interés público. Sobre todo, en España, un país tradicionalmente esquivo a la ciencia.

Esta es una de las lecciones que se extraen de la exposición 150 años de Ecología en España. Ciencia para una tierra frágil, que permanecerá abierta al público hasta el próximo mes de marzo en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y en la que se recrea la evolución que ha experimentando la ciencia ecológica en España.

Es un merecido homenaje a algunos genios y pioneros patrios. Naturalistas y ecólogos como Lucas Mallada, Eduardo Hernández Pacheco, José Cuatrecasas, Ramón Margalef, Francisco Bernis, José Antonio Valverde o Fernando González Bernáldez, quienes abrieron el camino al estudio del medio ambiente cuando las estructuras para la investigación no tenían la capacidad de ahora.

La exposición, organizada conjuntamente por el Museo y por la Fundación Santander, tiene un horizonte temporal concreto, 150 años, que es la edad que se atribuye a la ecología como disciplina científica. Fue el alemán Ernst Haeckel quien, hacia mediados del siglo XIX, sentó las bases de esta rama de la biología que estudia los seres vivos, el medio en el que habitan y las relaciones entre ellos.

Hasta entonces, el conocimiento de la naturaleza había estado compartimentado. Botánicos, zoólogos o geólogos catalogaban especímenes concretos, pero no indagaban en las interacciones entre la vida y el medio físico. Según Santos Casado, comisario de la exposición y autor del guión científico de la misma, algunos sabios españoles de la época de Haeckel ya tenían una visión global de su objeto de estudio y mostraban precupación por «entender los paisajes» y no sólo sus partes.

La exposición exhibe dibujos, mapas, fotografías, publicaciones y objetos inéditos de la Colección del Museo de Ciencias Naturales y otras instituciones para mostrar la evolución histórica de la ecología en España desde entonces hasta nuestros días. Santos Casado considera que se trata de «una reivindicación de los científicos de la naturaleza y de la labor que desempeñan», puesto que la ecología «es una ciencia, pero también una preocupación ciudanana». Recorriendo la exposición, se aprecia cómo las aportaciones de los investigadores al conocimiento del medio han servido también para alertar a la sociedad sobre la necesidad de conservar el patrimonio natural.

Se suele decir que la diferencia que hay entre la ecología y el ecologismo es la misma que va de la sociología al socialismo, es decir, bastante, puesto que las primeras son ciencias mientras que las segundas son ideologías o movimientos sociales. Sin embargo, la exposición enseña cómo el interés por la protección del medio ambiente, el ecologismo, ha venido de la mano de la ciencia. Así, se da el caso de que personajes como José Antonio Valverde, un referente científico internacional por sus estudios de los ecosistemas, fuera también el principal responsable de que el Coto Nacional de Doñana no fuera destruido en los 50 por ciertos proyectos industriales.

De ahí que la exposición parta del pasado para incidir en el momento actual y en los retos futuros de la humanidad. En los diversos apartados en los que se divide, como bosques, mares y aguas continentales, se enseña lo que sabemos ahora del medio ambiente. Pero también se muestra su delicado estado y se invita a reflexionar sobre ello. 

 

Fuente: El Mundo

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