Queridos amigos/as

Unas palabras para desearos unas felices fiestas, allá donde os pillen estos días. Me gustaría compartir con vosotros un himno, casi olvidado, pero que debería ser una bandera por la tolerancia, especialmente en los tiempos que corren en la España Plural. Mientras escribo estas líneas me interrumpen gritos en la calle. Por segunda vez, unos desalmados golpean y roban al tendero pakistaní de mi calle. Le vocean que se vaya a su país.  

Yo espero que estas jornadas de recogimiento familiar nos hagan reflexionar, de alguna manera,  sobre lo que podemos hacer, como ciudadanos, para vencer la violencia y la intolerancia que la sociedad observa atónita en muchos casos.   

Por ello, y por mucho más, quiero que 2008 sea un año de esperanza real, de proyectos y realidades. Y que juntos podamos compartir todo aquello que se plantee la Red Internacional de Escritores por la Tierra, que me consta que es bastante.

Como ejercición de reflexión, os propongo escuchar ese himno que citaba, esta vieja canción de mi amigo Rafael Amor, cantautor argentino afincado en España desde la década de los 70. Se titula “No me llames extrajero” y su historia resulta doblemente entrañable, no sólo por la letra que es estupenda, sino porque fue escrita en una comisaria, horas después de que Rafael Amor fuera detenido por la Policía de Extranjería, al poco tiempo de llegar a nuestro país. Y recuerdo que un día me contó que aquella letra fue escrita en el reverso de la denuncia que le entregaron los policías.   

“No me llames extrajero”, acompañado de un fotomontaje muy bonito de Gabriel Trompetas.    

¡Que lo paséis muy bien y cuidado con los excesos!

Juan Carlos Ruiz (Responsable Área de Comunicación Red Internacional de Escritores por la Tierra)

 

 

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