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“Un ángel cayó, un ángel murió, un ángel se fue…”, dice la canción tributo, de Maná, a Francisco Alves Mendes Filho, el recolector de caucho, sindicalista y activista ambiental brasileño, más conocido como Chico Méndez. Y llevan razón…

Con él desapareció ese haz de luz que siempre rodeó, con cierta clarividencia, al viejo liderazgo que hoy se anhela, que nos falta, que representa la dura lucha  por la Tierra de quienes se otorgan el capricho de quererla, como la madre que es.  

En 2008, se cumplen veinte años del asesinato de Chico Méndez, el hombre que peleara contra  la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas, el que fundara un sindicato de recolectores de caucho, en un intento de preservar sus trabajos y la selva tropical, el mismo que se convirtiera en el primer presidente de la CENTRAL ÚNICA DOS TRABALHADORES – ACRE (CUT de ACRE), fundado en 1984.  

El ángel salvador de la Selva Amazónica…Ciertamente, lo fue, mientras le dejaron… Sucede que cuando los poderosos acechan sobre los más humildes, se convierten en la carcoma que devasta la madera. Al árbol caído…ya se sabe. Y es, en ese instante, cuando se cometen los grandes errores, como nos demuestra la Historia reciente.  

Su muerte fue una torpeza suprema. No pensaron los “señores que hacen y deshacen” que el espíritu y el proyecto de Chico Méndez trascenderían en el tiempo, hasta nuestros días; que servirían como pedestales en la búsqueda de una nueva justicia social y ambiental; que representarían el ejemplo de lo que se debe y no se debe hacer; y que sentarían las reglas para un debate mundial entre el movimiento ecologista y los organismos internacionales, que debían dar una respuesta, en aquel momento, a lo que fue un atropello a los derechos fundamentales.  

Una vida de película, como reflejara el director cinematográfico Raúl Julia, o de libro, porque también la literatura, a través de Javier Moro y su obra Senderos de Libertad, se ha acercado a la figura de Chico Méndez.  Pero el debate social no quedó ahí.

Tras su muerte se unieron más de treinta entidades sindicales, religiosas, políticas, de derechos humanos y ambientalistas para formar el “Comité Chico Mendes”, para exigir a nivel nacional e internacional, que el crimen no quedase impune. A principios de los noventa, los recolectores de caucho Darly y Darcy Alves da Silva fueron declarados culpables del asesinato y condenados a 19 años de prisión. En 1993 huyeron de prisión y fueron detenidos, nuevamente, en 1996 

Hoy, como ciudadanos de un planeta que nos reclama a todos por igual, debemos rendir homenaje al hombre comprometido activamente que fue Chico Méndez. Necesitamos muchos Chico Méndez para cambiar el rumbo de esta aldea global. Debemos adoptar su ideario para romper con el círculo vicioso de la desidia, a la que nos arrastran aquellos que no sienten, como una parte de su ser, la criatura que les dio el bien más preciado: la VIDA. 

Juan Carlos Ruiz (Periodista y escritor. Miembro y Responsable de Comunicaciónde la Red Internacional de Escritores por la Tierra)

www.juancarlosruiz.net  

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