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21 Día forestal mundial. 22 Día mundial del agua. 23 Día meteorológico mundial. Nos asiste una notable coherencia en el hecho de que se sucedan estos tres días mundiales.

Que aumentaría si fueran, precisamente, en el orden inverso al que quedan ahora dispuestos en nuestros calendarios. Porque el agua continental es siempre una consecuencia del clima y los bosques son hijos del líquido elemento, como casi todo en este planeta.

A la escasa importancia que se les suele dar a este tipo de eventos, por mucho que se lo pongan fácil a los medios de comunicación para que un puñado de expertos transmitan balances y panoramas, lo cierto es que este año se va a sumar que las vacaciones de Semana Santa alejarán a amplias mayorías de las radios, televisiones y periódicos. Acaso por eso mismo no vendrá mal recordar uno, dos o tres días más tarde lo que les pasa a esas básicas creaciones de la biosfera.

Cabe puntualizar que la meteorología es ciencia y por tanto mana de la mente humana, pero tampoco será baladí considerar que la inteligencia es una emanación de una de las formas vivas que pueblan este planeta. Conocer al mundo resulta imposible sin ser parte del mismo. La mente resulta imposible sin el cuerpo.Por lo mismo será bueno que reconozcamos que nada mata tanto como el agua muerta y que nada asesina tanto a las aguas como la imprudencia humana. De ahí que el Día Mundial del Agua deba ser contemplado como el del apreciar nuestra excesiva demanda de la misma.No menos el de acordarse de que hemos convertido a buena parte de los cauces del planeta en cloacas y que antes de acaparar más agua por parte de los poderosos tenemos la obligación de que el abastecimiento de “agua viva” a los que ahora no la tienen resulta de elemental justicia y solidaridad.

Los bosques que nos quedan son aproximadamente la mitad de los que necesitamos. Aún así se pierde algo más de un millón de árboles diarios en nuestro planeta. Sin olvidar que toda arboleda generalmente contiene más agua que la que circula por los ríos. Por lo tanto, urge que nos aprestemos a considerar como intocables las masas forestales que se mantienen todavía activas.

Sobre todo porque mantienen encarcelada a una ingente cantidad de CO2. Que es el causante de la extraordinaria actualidad de la meteorología. A la que, por otra parte, pedimos que se acuerde de más cosas además de informar sobre el tiempo. Dada la presencia cotidiana de este tipo de labor periodística, bueno sería que incluyera los montantes diarios de emisiones, las variaciones estadísticas de los principales parámetros y los descalabros provocados por la esquizofrenia del clima en la fenología, que es de lo que trataba el anterior blog.

Joaquín Araújo. Naturalista y escritor.

Más información: www.joaquinaraujo.com

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/ecologia.html 

 

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