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Como en este mismo medio de comunicación ha aparecido mi nombre entre los posibles 30 candidatos a ser ministro, me parece oportuno que, por una vez, este blog sea dedicado a mí. Pido en cualquier caso disculpas por ello. Aun así parece claro que uno se ha convertido en tema público y que, dada la avalancha de mensajes telefónicos, cartas y otros correos que me asaltan, acaso convenga aclarar mi postura ante la información vertida también por varios otros periódicos, radios, revistas, blogs… 

Lo primero es mi asombro por la génesis de tal probabilidad. Carezco de la menor idea de cómo, quién y cuándo se amasa semejante especulación. Es del todo incierto que yo sea una persona próxima al presidente del Gobierno. Es más, sólo he coincidido con él en dos ocasiones y en una de ellas me sentí dolorosamente agraviado por su desprecio al medio ambiente y su escasa gratitud.

Lo que no evita, en absoluto, que considere que su anterior gobierno ha sido el primero en acariciar levemente la necesaria rectificación del modelo que resulta imprescindible si queremos ser compatibles con nuestro planeta.De hecho Cristina Narbona ha realizado una valiente, y en muchos casos oportuna, labor legislativa. Como admiro su enorme inteligencia y todavía más su capacidad dialéctica, en nada me considero legitimado para suceder a quien no iba a mejorar. Tampoco parece coherente que un independiente, solo comprometido con la vivacidad, vaya a ser ministro de un gobierno que va a tener muy poco presente a la transparencia, la continuidad de los procesos naturales o la belleza del paisaje.

Conviene no olvidar que hay siempre muchos candidatos a ministro dentro del partido victorioso en las elecciones. De ahí, que esté completamente seguro de que a mí el Sr. Zapatero no va a llamarme. Pero lo más importante es que, en caso, de que esta insospechada incoherencia se plasmara en proposición contaría con mi negativa.

Porque finalmente he de confesar que le tengo más miedo al poder que a la muerte. Sobre todo al que yo mismo pudiera tener. Tanto es así que he basado mi propia filosofía moral en esa premisa y hasta he pretendido que se reconozca a la ética ecológica como la primera que centrara la defensa de los más débiles – entre los que figura la Naturaleza – en la renuncia a ser más fuerte. Uno sólo por debajo de ti y serás injusto, escribí con 18 años y no me apeo de lo entonces aceptado como coherente.

Está muy claro que no voy a ser ministro…

Joaquín Araújo. Naturalista y escritor.

Más información: www.joaquinaraujo.com

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/ecologia.html 

 

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