Agatha Ruiz de la Prada
Agatha Ruiz de la Prada

Por Juan Carlos Ruiz, autor del libro “Mujeres al Natural” 30 diálogos sin aditivos, ni conservantes. Mandala Ediciones 2004

 

Una mujer independiente, creativa e idealista. Desde pequeña ha vivido entre dos ciudades muy distintas, sometidas a esa especie de competencia estupida, como son Madrid y Barcelona. Pero ahora, se desenvuelve entre Madrid y Paris. De las tres, su ciudad es Madrid, pero confiesa que París es la ciudad más bonita del mundo y Barcelona es maravillosa. Su nombre está ligado al mundo de la moda desde 1980, pero nunca se ha rendido a las corrientes dictadas por las pasarelas internacionales. Ha preferido crear su propio lenguaje. Una forma de llevar el optimismo, el humor, la naturaleza y el color a todos sus diseños, ya sean tejidos, sillas, relojes, vajillas o cortinas. A lo largo de su vida ha encontrado momentos para la reflexión y se ha embarcado en la defensa de causas colectivas, como la salvaguarda del medio ambiente. Por eso milita en los Verdes desde hace muchos años. Critica la mediocridad política y detesta a quienes enarbolan la bandera de lo verde para el beneficio individual. Agatha Ruiz de la Prada ha desmostrado que es perfectamente factible unir dos elementos, en teoría, lejanos: la moda y la naturaleza.

 

 

-Agatha, ¿cuándo descubres esta querencia por la moda y la naturaleza?

 

-Mi padre es arquitecto y cuando yo era pequeña tenía la colección más importante de España de arte contemporáneo. Ahora mismo el arte contemporáneo es una cosa normal, pero en los años 60 en España la gente no sabía ni lo que era eso. Era una locura. Entonces, yo siempre estaba rodeada de pintores y de gente así. Yo quería ser pintora y me encantaba ese mundo. Y por otra parte, con mi madre, que era de una familia mucho más convencional, vivía  rodeada de la naturaleza. Nosotros hemos tenido siempre una finca a sesenta kilómetros de Madrid que era de mi abuelo y que cuando murió la heredó mi madre y ahí nos hemos pasado la infancia. Creo que mi lado ecologista me viene por ahí. Yo me iba allí todos los fines de semana de mi vida, mis hijos han ido muchísimo a esa finca y cuando éramos pequeños, que somos cinco hermanos, pues llegábamos y, normalmente, como es una finca de secano, pues nos pasábamos todo el fin de semana como salvajes, tirándonos en la paja, haciendo de todo… así que, yo he adorado toda mi vida el campo y me entusiasma. Para mi lo más importante del mundo es la naturaleza. Ahora mismo me encanta la vida de París, Madrid, Milán…pero yo noto que cuando no voy al campo estoy como quemadísima. Y luego, lo bonito del campo es que te hace reflexionar. Cuando tu tiras una lata de Coca Cola y la ves mañana, la ves pasado y al otro, llega un momento en que reflexionas y llegas a la conclusión de que hay cosas que no se tienen que hacer. Esta mañana, por ejemplo, que venía de Palma a Madrid, pues había un niño de unos trece años, en un coche, delante  mío, que ha tirado unos papeles por la ventana y le he pitado como una loca, le he llamado de todo. Es increíble lo mal educada que está la gente en este sentido. Por tanto, yo creo que cuando tu vives en la naturaleza, pues no haces esas cosas porque, si tiras una porquería, mañana sabes que la vas a ver otra vez.

 

-Te has definido en alguna ocasión como ecologista militante.

 

-Bueno, yo soy de los Verdes desde hace muchos años, siempre les voto, siempre les ayudo en lo que puedo. Muchas veces me he presentado con ellos a las elecciones y procuro hacerlo. Siempre sueño con hacerlo más en serio, Para mi la ecología es un tema primordial. Ahora, por ejemplo, que he estado tres semanas en el mar, veo que cada vez está más sucio, cuando dicen que en Mallorca hay menos turistas. Entonces, o ha pasado algo que yo no sé, o no es verdad y estoy equivocada, porque me parece que está más sucio y no es así. Pero, el otro día estuve hablando un minutito con el consejero de medio ambiente del Gobierno Balear y me dijo que una de sus prioridades es limpiar el mar. Cuando tiene esa prioridad pienso yo que es porque el mar debe estar muy sucio.  Yo veo que el mar está repugnante. ¡Tu fíjate!, ¡la guarrada del hijo puta que tira una bolsa desde un barco y tu vas nadando y te encuentras la bolsa, la no sé qué…! Considero que hay una falta total de respeto por el medio ambiente y por todo, ¿no?. Y luego, el gran reto de los que ahora son niños pequeños, como mis hijos por ejemplo, es investigar que con las ruedas usadas se hagan carreteras, que con estas bolsas de basura se fabrique otra cosa…el gran reto es la reutilización. Y aún así, fíjate: yo me hice esta casa en Mallorca e instalé energía solar. Y he tenido que aguantar que el señor de al lado, que es el presidente de Lufhansa, se queje. Este tío, cuya casa no es nada bonita al lado de la mía, dice que la energía solar le molesta. ¡Bueno, a mi me molesta todo lo suyo, porque es todo feo! ¡Pero, oiga! ¿Cómo puede decir que es fea la energía solar?. ¡Una cosa que debería ser obligatoria! Y yo creo que en este país hay muy poco respeto por muchas cosas importantes. Así como es un país que está muy mal en feminismo, es una desgracia… pues es una desgracia en medio ambiente. Un ejemplo. Invaden la isla de Perejil. A mi me dicen: “han puesto un pie en Perejil”. Y digo yo: ¿dónde está Perejil?. ¡A mi me da igual!, ¿sabes?, pero para Aznar, que es un españolista de toda la vida, pues eso es una cosa super importante, es como si le hubieran metido un puñal en el ojo. Porque en el momento que Aznar se entera de que han invadido Perejil monta toda lo noche, llama a sus siete ministros más importantes, a sus asesores, a los tíos más listos, teóricamente, de España para que le aconsejen. Pero, en cambio, ven que va un barco a la deriva, como el Prestige, ¡y el tío más animal que tenemos en este país, el Alvarez Cascos! -que tenía que haberse suicidado- toma la decisión más bestia. Como no le da importancia ninguna porque le parece un tema de orden menor, dice: ¡ah, fuera!¡pues a la mierda el barco!, y tal… Entonces, lo hacen todo fatal. ¿Pero por qué lo hacen tan mal? Porque no les importa nada. De modo que, como al medio ambiente no se le da ninguna importancia profunda, pues dicen, bueno, esto es una chorrada, esto es una tontería. Y ahora mismo también creo que están como desayudando a las energías alternativas. Sé que el señor de Zara, Amancio Ortega, instaló energía eólica en su complejo industrial, que yo creo que lo hizo por dos cosas, una porque le divertía y otra porque creo que tiene tanto dinero que dijo: ¡venga, pues voy a hacer una cosa buena para el medio ambiente! Entonces, viene cierta gente y dice: ¡oye, es que es muy feo este molino!. Primero, cómo se puede ser tan animal para decir que un molino de viento es feo. Pero es que, además de eso, aunque fuese feo, que lo que es feo es todo lo demás, ¡porque es que no tiene perdón, nada!, estamos en un país profundamente antiecologico. Y hay una mentalidad…pues ya te digo. Hoy le he pitado a un niño por tirar papeles y se han puesto como fieras, porque la gente, incluso gente muy rica, y gente con muchos estudios, abre la ventana y tira las cosas. Hay una falta total de respeto por el medio ambiente. Yo creo que es un tema prioritario. ¡Es que a mí todo lo demás me da igual!, si hay más dinero o menos dinero. ¡Pero coño!, si el mar está jodido, pues eso es gordo. No sé lo que le va a quedar a la siguiente generación. Encuentro que es tan importante el medio ambiente que, si las cosas se hicieran bien, estaríamos dando lugar a un cambio de vida tan profundo que habría trabajo para todo el mundo. Un trabajo distinto, basado en la sostenibilidad. Dicho todo esto, yo desgraciadamente hago muchas cosas, como todos somos muy contradictorios, que son muy poco ecológicas. Por ejemplo, en los últimos seis días, he cogido cinco aviones, cosa que me espanta. Pero yo creo que vamos en una tendencia en la que, si Dios quiere, pues gracias a Internet y otros avances todo cambiará en unos años. Lo que pasa es que ahora se hace la tontería, que la hago yo también, de: tienes Internet, pero gastamos más papel que nunca, porque estás todo el rato imprimiendo, imprimiendo…pero habrá algún momento dado en el que empecemos a tener un sentido común e iremos a ser más ecologistas, que es lo importante.

 

-En cuestión de reciclaje ¿aplicas alguna filosofía especial a tu empresa?.

 

-Yo, por ejemplo, estoy hablando contigo por teléfono y llevo puestos unos zapatos que tienen catorce años, y soy diseñadora y hago zapatos. Y en mi empresa intento, pero me es muy difícil, porque todo el mundo se burla mucho de mí, crear un poco ese ambiente. Es más, estoy pensando en coger y contratar a alguien para que me haga un estudio medioambiental de mi mierdecita de empresa para que ya no sea yo quien lo diga, sino que sea el señor Periquito Pérez quien diga que esto o aquello no se hace así. Una especie de auditoria para decir: ¡como este tío lo ha dicho, pues lo vais a hacer por pelotas!. Porque si lo digo yo, parece que soy la loca del siglo. Creo que si la gente reflexionara más en estos temas que son pequeños e importantes, otro gallo cantaría. Fíjate, si hemos podido hacer Internet, si hemos podido crear la televisión, si hemos llegado a la Luna…¡cómo no vamos a poder reciclar, coño!, ¡si es que está chupao!. Yo, lo que pasa es que, desgraciadamente, no tengo una mentalidad científica, pero creo que es lo más apasionante que hay. Yo si fuera Gobierno invertiría en esto muchísimo y ayudaría a las empresas. Yo estoy dispuesta a hacerles a mis empresas, para las que yo trabajo -esto lo voy a empezar a poner en todos los contratos- un 50% de descuento, que es una pasta, si lo que hacen es ecológicamente positivo. Porque la gente dice: oye, es que esto es reciclable. Sí, pero es que a mí no me interesa lo reciclable, sino lo reciclado que es mucho más importante. Porque sí es reciclable, pero nadie lo recicla…y yo creo que se podría sacar tanto dinero…Y luego, necesitamos muchas menos cosas y más inteligencia. Es decir, tu tienes un libro, te lo lees y se lo pasas a otro. ¡Coño, ya esta!. Y a lo mejor habría que estudiarlo todo para que pudiéramos vivir de una forma que se gastara menos. Porque es que es absurdo gastar tanto A mi me parece ridículo. Yo a mis hijos, por ejemplo, les educo con una austeridad bestial. Si tienes una camiseta que te vale, para qué te vas a comprar otra.

 

-¿Cuánto ha llovido desde 1981?.

 

– Ha llovido bastante. El principio fue muy emocionante y la verdad es que fue una maravilla. Pero, bueno, yo tengo la suerte enorme de que sigo emocionándome, casi cada día.

 

-¿Con qué te emocionas?

 

-Pues mira, me emociono mucho con mi trabajo. Me emocionan mis hijos, la gente que conozco, mis amigos. Me emociona la inteligencia. Me encantan los perros, los animales, la naturaleza.

 

-¿Cuántos animales tienes?

 

-En este momento tengo tres perros y tres pájaros. Pero, bueno, mi casa siempre está llena de animales. Y estoy pensando que, si Dios quiere, el año que viene vamos a hacer una especie de granja donde tendré doscientas ovejas, doce caballos, cuarenta vacas, siete perros, un cangurito…un cangurito, ojalá.

 

-¿Te gustan los canguros?

 

-Es que estuve hace un par de años en Australia y me encantan los canguros, la verdad. Y pensé: joder, ojalá que yo pudiera tener algún día un canguro. Me encantaría.

 

-¿Qué balance haces de tu vida?

 

-He tenido la suerte de desarrollar un trabajo apasionante y que cada día me gusta más, que me ha encantado siempre. Yo siempre digo que soy diseñadora. Entonces, cuando eres diseñadora, hay una cosa cojonuda que puedes hacer, que es diseñarte tu vida. Yo hago el dibujo de una falda y suele salir como yo lo concibo. Por tanto, si tu te dibujas una vida, pues si tienes suerte, la verdad, pero si te la dibujas bien, pues te suele salir bien. Si te fijas hay gente que siempre está enfadada, triste, jorobada y hay otra gente que siempre está feliz. Yo creo que tú también te tienes que organizar para que te salga bien.

 

-¿Puede uno mantenerse al margen de las modas?

 

-Yo creo que lo más importante, en  mi caso, es tener un estilo, que es una cosa bastante profunda. Y una vez que tu tienes el estilo ya da igual la moda que venga. La vas adaptando a tu estilo, ¿no?

 

-¿Cómo diseñas?

 

-Mira, yo estoy haciendo ahora mismo al año, igual te exagero!, del orden de las doscientas colecciones. Esto quiere decir que haces, casi, una colección al día. O sea, que es que ya no sé cómo diseño o cómo no diseño. Llega un momento que diseñar es tu trabajo. No dices: ¡ay!, voy a ver si se me ocurre una idea. Hay días que llego a diseñar incluso por teléfono. Antes, cuando yo empecé, todo lo diseñaba dibujando. Y ahora existe el ordenador que es una cosa…es inimaginable diseñar sin el ordenador.

 

-Tu has conseguido crear un lenguaje.

 

-Bueno, porque yo a lo mejor con el lenguaje de otros no me organizaba bien y entonces dije: ¡ah, pues me voy a hacer mi propio lenguaje!.

 

-¿Hay falta de comunicación?

 

-La comunicación es super, super, super importante. Porque ha habido veces que yo he hecho cosas muy buenas y a lo mejor no las he comunicado bien, y ha sido un desastre. Pero he hecho cosas normales, pero bien comunicadas, y ha sido un exitazo.

 

-¿De qué te sirve la naturaleza?

 

-Así como el arte contemporáneo me ha servido de alimento espiritual, de una forma enorme, también la naturaleza me ha servido de muchísimo. Por ejemplo, a esta finca donde me he pasado toda la vida, pues en los últimos cinco  años voy menos, por motivos familiares, y estoy jodida, porque es que me encantaba. Pero ahora que, en cambio, me paso los veranos en el mar, en otro sitio donde también me pasaba la infancia…tu fíjate que regresión a la infancia todo el rato, ¿no?, pues creo que esa salud que te da estar al lado del mar es impagable. Yo llevo tres semanas que duermo con la ventana abierta entera, al lado del mar, como si estuviera en la calle casi. Lo cual significa que a las cinco y media de la mañana ya me estoy como despertando porque entra la luz. ¡Pero es tan emocionante!. Es como si estuvieras con un novio nuevo. Es una maravilla. Es la gozada. Abres el ojo y dices: ¡qué bonito!, y lo vuelves a cerrar. Estás medio despierta, pero en medio de la naturaleza. Y yo creo que eso es super importante y te alimenta mucho. En cambio, yo voy a sitios como un aeropuerto y es algo que me quema, que me llena de rabia, me falta hasta la  salud. Necesito mucho mar y mucho campo para que se me quite eso. Igual que me pasa a mi, le pasa a muchísima gente. Esta cosa de la naturaleza es tan profunda que creo que es muy importante tener una vida interior. Porque cuando tu tienes una vida interior, pues pasan cosas malas, porque a todo el mundo le pasan cosas malas, pero tu puedes afrontar las dificultades de la vida. La naturaleza te ayuda muchísimo en eso. A mi me encanta la naturaleza y los animales. Yo creo que los animales son como medicinas. Porque tu estás con un animal y te olvidas de todo lo que pasa.

 

-¿Cuál es para ti el fenómeno natural más sorprendente?

 

-Yo estoy obsesionada con los árboles. En Mallorca, hace dos años, de repente, vino una tormenta en Octubre y en un cuarto de hora tiró… pues tres millones de árboles. Y dices: ¡joder, qué burrada!, ¿no?. O sea, estoy yo aquí cagándome en el que ha tocado un árbol, respetándolos, queriéndolos, mimándolos…pensando que el señor éste es tan animal que ha cortado una rama y… en un cuarto de hora te quedas completamente descolocado. Dices: ¡joder!, ¿qué ha pasado aquí?. Luego, como la naturaleza  es bastante sabia, pues te sorprende porque ves que empiezan a nacer otros árboles pequeñitos, que a lo mejor es que no estaban bien, que a lo mejor el pino no era lo que tenía que haber ahí…¡yo qué sé!. Te explicas muchas cosas. Pero de buenas a primeras, ¡ahhh!, te quedas alucinada.

 

-¿Qué te transmiten los árboles?

 

-Para mí es una cosa importantísima. Es un poco como el sentido de la vida, como la continuidad. Dices: pues fíjate, este árbol lleva aquí quinientos años, este mil años, este cincuenta. Yo creo que es una paz y una cosa muy importante el que tu veas ahí tu pasado.

 

-¿Cómo se le cuenta a un niño que vivimos en un planeta que debemos cuidar y mimar?

 

-Creo que los niños, en general, lo tienen de una forma tan natural todo esto…que son ellos quienes están educando a los mayores. Salvando las distancias, es un poco como lo que ha pasado con mi ropa que, en principio, no gustaba nada a los mayores y los niños han obligado a sus padres a que les gustara o a que la compraran o la tuvieran, y se ha metido en muchos hogares españoles. Pues yo creo que a un niño enseguida le parece que la naturaleza, que los animales…pues son…no sé, a mi, cuando era pequeña, ver una oveja o un cerdito ¡es que me parecía lo más!, o un burro, ¡montar en un burro!…Entonces, cualquier niño del mundo mundial, por mucho juego de ordenador que le pongas, tu le pones un burrito y es que se emociona porque es emocionante.

 

 

-¿Cuántas cosas crees que han cambiado desde el 11 de Septiembre?

 

-Para mí el 11 de Septiembre fue como si me hubieran cortado el cuerpo en dos, ¿eh?.  Fue el mayor choque que he tenido en mi vida. Yo que nunca estoy mala, estuve como cuatro meses mala. No recuerdo una cosa tan desagradable.

 

-¿Se ha pasado a un estado de mayor represión en la sociedad mundial?

 

-Yo creo que cuando te dan un palo de esa categoría, tardas años y años en asumirlo. Considero que es como si yo hubiera estado con mis hijos en esas torres. Y digo: ¡pero qué cojones te puede pasar a ti para que te hagan una animalada de este calibre!. Además por una cuestión de religión. ¡Qué son repugnantes las guerras de religión! Me ha parecido una cosa tan violenta y tan espantosa que es que te quedas helado y te cambia el cuerpo para siempre. Yo he sido pacifista toda la vida, pero claro, ante una cosa así, es que yo no soy pacifista. Porque digo: oye, esto es un ataque tan espantoso que yo no me puedo quedar de pacifista. ¡Yo tengo que hacer algo!. Toda la vida me ha entusiasmado el pacifismo, pero en un momento como la Segunda Guerra Mundial tu no puedes dejar que Hitler haga lo que está haciendo. Tienes que espabilarte y decir: ¡coño, no puedo seguir!. Creo que esto que ha pasado es tan grave, que yo no te digo que me guste Bush, ni que sí, ni que no, pero es una cosa espantosa.

 

-Pero es el que manda.

 

-Bueno yo prefiero que me mande Bush a que me mande Bin Laden o Hussein. A mi las religiones y los nacionalismos me espantan. Yo, en principio, toda mi vida he estado agradecida a los americanos, porque me parece que ellos, hombre, hacen tonterías como no firmar lo de Kyoto y como muchas cosas, pero son una gente que nos ha salvado a los demócratas y al mundo occidental en muchas ocasiones. Y entonces, a lo mejor hay cosas que hacen mal, por supuesto, pero desde luego, entre que me mande un americano o un musulmán vestido de tal…no tengo ninguna duda de cual de los dos prefiero, ¿eh?.

 

-¿Cómo te planteas el futuro?

 

-Por mi trabajo y por mi manera de ser, soy una persona profundamente optimista. Creo que soy una persona muy positiva. La naturaleza y todo esto que hemos hablado te ayuda mucho. Entonces me imagino todo de una forma bastante optimista, a pesar de que hay problemas cada día. Pero, hombre, yo veo, de repente, pues que se va mucho en coche, pero que los coches son más ecológicos. ¡Bueno, pues esto es el notición del siglo!.Yo todo lo que sea dar un paso adelante,y como veo tan claro que el futuro tiene que ser un  futuro verde, pues soy bastante optimista.

 

-¿Por qué no ven esto quienes están por encima de nosotros?

 

-La política es para gente muy mediocre. Yo creo que es mucho más bonito ser médico, que ser político.  O ser un pintor cojonudo o escultor o arquitecto. Entonces, el tío que es político, que normalmente, por regla general, es un tío mediocre, pues al final se da cuenta que puede ir con el poder. Fíjate, Aznar era un inspector de Hacienda, ¡qué es para mí lo último que se puede ser en este mundo!. Vamos, si hay algo que me aburriría a mí, en este mundo, es ser inspector de Hacienda. Pero, entonces, poco a poco, se da cuenta de que puede mandar a un tío de Valladolid, luego al de Castilla no sé qué…Entonces esa gente va llegando. Pero es que es tan aburrido…Yo, por ejemplo, muchas quiero estar más con los Verdes y entonces voy a las asambleas. ¡Pero es que me parece tal coñazo ver a una gente peleándose por una cosa de muy poca categoría!…que francamente, me aburre. Y quiero ayudar, pero me parece tan aburrido el tema, que claro, la gente que llega no es muy creativa, la verdad.

 

-¿Podría ser la política más divertida?

 

Yo creo que si la política tuviera ideas más positivas y más creativas y estuviera basada, no en los pactos entre unos y otros, sino en cosas como eso que te digo, ¡bueno pues vamos a hacer un país verde!, pues que bonito y divertido sería eso. Y no estar todo el día peleando con el PSOE y con tal y en el ayuntamiento y el papelito y el otro y  no sé…pactando con los sindicatos y esas cosas tan aburridísimas que hay que hacer en política.

 

-¿Qué país coincidiría con este modelo que tu describes?

 

-Hombre, los países pequeños tipo Holanda. A mi me parece que en Alemania, donde estuve de profesora un verano, un país que ahora está en un momento muy duro y muy difícil, la gente este tema de la ecología se lo toma bastante en serio. Ya solamente el hecho de ir en bicicleta, yo es que lo encuentro mucho más bonito. Fíjate, llegar a un trabajo en bicicleta. La verdad es que es mucho más sano. Hay mucha gente que está enferma en España, porque no se mueve. De todas maneras, aunque yo estoy muy descontenta con España, ahora que vivo en París, te puedo decir que lo del reciclaje y todo esto que comentábamos está mucho peor allí que en España. Yo, que cuando llegué a París me creía que éramos unos pigmeos y que ellos eran la bomba, cada día vuelvo más contenta a España. Y en Italia también está fatal. O sea que, realmente, ahí los pioneros están siendo los alemanes. Lo que pasa es que ellos han sido un país bastante idealista, que ha mantenido el horror de las guerras de Hitler y toda esta cosa que no se les puede perdonar en siglos porque fue espantoso, pero en cambio, es un país con ganas de hacer las cosas bien.

 

 

-¿Un proyecto soñado al margen de la moda?

 

-Tendría mil proyectos, pero al margen de eso, una cosa que me gustaría hacer es ser alcaldesa de un pueblecito y poder ver si, de verdad, se puede hacer un pueblecito verde. Por ejemplo, a mí me espanta la política, pero el Ministerio de Medio Ambiente me parece algo maravilloso. O sea, yo si fuera ministra de medio ambiente, lo dejaría todo durante cuatro años por eso.

 

-Algunos ecologistas no piensan así.

 

-Me parece que poder hacer cosas, aunque sean pasitos, es interesante. Lo que pasa es que, desgraciadamente, y es una pena, hay gente que está muy colgada dentro del ecologismo y hay gente muy radical. Entonces, lo que tu no puedes decir es: ¡mira, es que yo soy ecologista!… Yo, por ejemplo, la televisión no la veo nunca, porque me espanta. Pero creo que hay muchas cosas en las que hay que claudicar, porque tu no puedes volver a la edad de piedra. Es que nadie quiere. Es decir… ¡yo como estoy en contra del progreso me voy a tomar una pastilla que me va a curar una enfermedad!… ¿me entiendes?. Y dentro del ecologismo hay mucha gente así. Yo, por ejemplo, soy completamente una fanática de Chillida. Y de repente, resulta que dicen, y no creo que sean unos ecologistas, sino unos gilipollas, que va a hacer una obra de arte en la montaña de Timafaya y se quejan: ¡ay, no, hay que respetar esa montaña!. ¡Pero cómo se puede ser tan hijo de puta, en unas islas que se las está cargando el turismo por todas partes, y criticar de esta forma el único proyecto verdaderamente emocionante!. Pero esos ya no son ecologistas. Esos son locos. O sea, que el problema del Partido Verde, como el de otros partidos, es que hay mucho loco metido aquí, ¿no?. ¡Hay mucho colgado!. A mi me encanta ser ecologista y estar limpia, por ejemplo, y no decir: ¡es que yo como soy ecologista no me baño ni una vez al mes!. ¡Pues chico, eso no!. Me encantaría bañarme con un agua que estuviera reciclada y que yo tuviera en mi casa una maquinita con trescientos litros que la fuera limpiando y entonces, ya, cuando se me gastara pusiera veinte litros más. Eso sería maravilloso. Pero no decir: ¡ah, yo como soy ecologista voy echando una peste a ocho kilómetros!. Pues no, hombre, no. Y este es uno de los grandes problemas que hay con la ecología de este país, donde hay mucho cutre. Por eso yo me alegré cuando se presentó Mendiluce a las elecciones. Un tío que, por lo menos, te acuerdas de su nombre, porque con los demás es imposible.

 

-¿Se le hizo un feo a Mendiluce?

 

-Bueno, es que yo creo que los que hicieron ese feo han quedado como unos imbéciles  para siempre. Es una gentuza. Es una vergüenza que gente de izquierdas haga algo así. Pero yo creo que eso fue bueno para Mendiluce, porque la gente siempre se pone del lado de, ¿no?. Lo que pasa es que yo no sé cómo vota la gente. Yo siempre me llevo una desilusión enorme cuando salen los resultados. Yo creo que esta vez  la gente ha votado por la pasta, no ha votado con romanticismo y poesía. Porque es que era de cajón. Yo no entiendo cómo no han votado a Mendiluce.

 

-Quizá cometemos muchas locuras.

 

Yo soy una persona bastante prudente. No me gusta mucho cometer locuras, ¿sabes?. Me gustan los locos, pero como en el fondo yo no soy loca, pues hago pocas locuras. Hago muchas menos de las que la gente se imagina. La locura hay que entenderla, porque es terrible y está ahí. La locura, normalmente, llega a unos sacrificios espantosos, ¿no?. A mi me preocupa mucho el tema de la locura. Fíjate, que yo antes de ser diseñadora quería ser psiquiatra. La locura me obsesiona mucho. Es un tema que lo conozco bastante bien, que lo he vivido de cerca, no de cerquísima, y que lo encuentro un temazo bestial, ¿no?. Pero hay una cosa distinta que es la creatividad y la positividad, y el hacer cosas valientes. Las locuras son cosas que, muchas veces,  tienen resultados negativos para ti o para otra gente y las haces a pesar de todo.

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