La expresión no puede ser más clara y directa ante lo que se ha convertido en una violación del estado de derecho y la libertad de prensa en Nicaragua. Su máximo responsable: el señor Daniel Ortega o el pequeño gran fascista, como ustedes lo prefieran.

 

¿Qué sucede con los medios de comunicación nicaragüenses? ¿Por qué tapan las voces críticas que llegan del exterior hacia la patética gestión del proxeneta de la prensa? ¿Acaso todos están pagados por el señor Daniel Ortega? ¿Es que ya no hay ni un solo diario independiente?

 

Hace unos días, salí al paso del triste capítulo que vienen viviendo los hermanos Carlos y Luís Enrique Mejía Godoy, los viejos cantores y camaradas de la revolución, desde que desautorizaran la reproducción de su obra en actos públicos y medios afines al aparato gubernamental. Y lo hice con un artículo que, sorprendentemente, ha sido censurado por los gerentes, directores y  “profesionales” de los medios de Nicaragua. No interesan las verdades, ni los apoyos de fuera. Sólo interesa positivizar la soez y perversa realidad a que está conduciendo el señor Daniel Ortega a la sociedad nicaragüense. Pero esto no es lo peor, lo más dramático es que haya PERIOLISTOS que siguen ensañándose, como perros hambrientos, con estos extraordinarios creadores de la palabra.

 

Por cierto, vuelvo a recordar, como hice en el artículo invisible, que en mi país, España, llamamos PERIOLISTOS a aquellos periodistas que todo lo saben y no saben nada, que por tener un micrófono en la mano se creen en posesión de la verdad, que pasean su prepotencia allá por donde se mueven, pero que a la hora de la verdad están bien pagados por los poderes establecidos. En Nicaragua serían los correveidiles del extraordinario culebrón político y personal en que vive el señor Daniel Ortega. ¡Qué lástima! ¡Y qué vergüenza! Que las universidades nicaragüenses estén formando a los alcahuetes del señor Daniel Ortega sí que tiene delito.

 

¿Qué ser humano puede creerse más que otro por el simple hecho de dirigirse a la ciudadanía a través de un medio de comunicación? ¿Dónde está el compañerismo real? Eso no existe. Lo único que existe es ese corporativismo vomitivo en el que unos PERIOLISTOS tapan a otros PERIOLISTOS para que a los periodistas independientes no se nos escuche. Una actitud que aquí llamaríamos cateta y pueblerina. Sigan así señores PERIOLISTOS de Nicaragua y llevarán su país al vertedero de la basura política, económica, social y cultural. Aunque, pensándolo bien, no hace falta que den el paso, la mierda ya les cubre de pies a cabeza. 

 

 

Juan Carlos Ruiz

Periodista y escritor

Cofundador y miembro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

info@juancarlosruiz.net

En entradas recientes pueden ver el artículo anterior:  

La cacique historia de un pequeño fascista contra los Mejía Godoy”

 

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