Ángel Juárez. Presidente Mare Terra Fundació Mediterrània

Ángel Juárez. Presidente Mare Terra Fundació Mediterrània

Agosto es el mes vacacional por excelencia, pero también es un mes perfecto para frenar la máquina y hacer balance del trabajo realizado a lo largo del año. Hace pocos días hemos presentado el informe de las actividades de educación ambiental que ha realizado la entidad que presido, Mediterrània, Centre d’Iniciatives Ecològiques, durante el curso escolar 2007/08.

Aunque no lo esperábamos y nuestro objetivo no es la cantidad, sino la calidad, 15.243 alumnos han pasado por alguna de las actividades de educación ambiental organizadas en este curso.

Esta cifra supera de largo los 650 alumnos que comenzaron el primer curso, en el año 1997, y supone un incremento importante respecto al año pasado, en el que 11.000 alumnos asistieron a las actividades organizadas por la entidad. Durante estos años hemos ampliado, en función de la demanda, los talleres, itinerarios y charlas que organizamos, incorporando recientemente temáticas como el cambio climático, los parques eólicos, la gestión del agua… y un largo etcétera.

De estas cifras me gustaría hacer dos lecturas, una positiva y otra menos. Una es el éxito y la demanda creciente de este tipo de actividades por parte de los centros educativos. Hemos recibido tantas peticiones de talleres, charlas, visitas e itinerarios de naturaleza que ni si quiera las hemos podido atender todas. Somos un equipo pequeño y en ocasiones la demanda nos desborda. Esto significa una verdadera sensibilidad ambiental por parte de los centros educativos y una voluntad social de conocer y respetar la naturaleza. Enhorabuena a esos profesores y directores de centros que apuestan por la educación ambiental en el temario escolar.

Sin embargo, esta aceptación creciente de la educación ambiental choca con la falta de ayudas para llevarla a cabo por parte de la administración y, es más, la falta de iniciativa por incorporar esta asignatura pendiente, el medio ambiente, a los planes de estudio. En las aulas, día a día, vemos como los alumnos disfrutan con los talleres, las charlas, los itinerarios de naturaleza, aprenden y se divierten a la vez. ¿Por qué no incorporar estas actividades a los temarios escolares? Es mejor debatir si conviene la tercera o cuarta hora de catalán, de castellano ó de suajili. No con esto quiero quitar importancia al aprendizaje de las lenguas, es simplemente una reflexión en voz alta. Señores políticos, sean serios y dejen al margen de la trifulca política la educación de las generaciones futuras.

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