360696650_2a12e942b5Vida y Agua, dos palabras que son una misma, y crean la fuente de donde nacen todas las demás, donde brota el arroyo de nuestra existencia, manantial de estrellas y jaguares: Planeta Tierra – Planeta Agua – Planeta Vida.

 Venimos del agua. Somos agua. Somos los millones de ojos con los que el Universo se mira a sí mismo, cada uno distinto y único, buscando en las infinitas manifestaciones de la diversidad el camino que nos lleve a la paz y la verdad.

Sin embargo, nuestro planeta colapsa, la sequía de la inteligencia humana se instaura y la insensatez política se impone. Convertimos al agua en una mercancía privatizando el uso y acceso a ella. El agua ha promovido conflictos bélicos y puede provocar auténticas guerras en el futuro. La diversidad biológica y cultural se percibe como amenaza. La indiferencia y la apatía se convierten en la regla. Las cosechas se dejan pudrir a los ojos del que nada tiene. Las tradiciones son vistas como obstáculos por quienes usufructúan el progreso en beneficio de intereses que son, precisamente enemigos declarados de la multiculturalidad y su ejercicio.

Deforestamos montañas, contaminamos los mares y nos engañamos construyendo pretendidos paraísos de césped en el desierto. La sensibilidad humana es pisoteada por una razón desmesurada. Nuestras mentes y corazones ponen un precio a todo, pero no quieren saber lo que realmente vale la vida, nuestra vida.

Sin agua no hay vida, sin vida no hay diversidad, sin diversidad no existe el futuro. La ecuación es sencilla. Todos la formamos. Gobiernos y Ciudadanos, Hombres y Mujeres, Progreso y Tradición, Jóvenes y Ancianos: la diversidad en nuestras decisiones y nuestras acciones, el agua como primera prioridad. Así lo dictan los Objetivos de Desarrollo del Milenio, comprometiendo a la comunidad internacional para lograr una gestión equitativa y vivaz que tome en cuenta las próximas generaciones, promoviendo la auténtica participación de todas las personas en sus diversos procesos de toma de decisiones.

Existen metas claras, la Cumbre del Milenio dictamina que para el año 2015 deberá reducirse a la mitad la cantidad de personas que no tiene acceso al agua potable ni a servicios básicos. Existe un consenso sobre la gestión integral e inteligente del agua, como condición indispensable para la reducción de la pobreza y la conservación de la biodiversidad.

Más de 10 millones de personas, especialmente niños y mujeres mueren anualmente por enfermedades asociadas a escasez de agua y saneamiento adecuado, y en algunos lugares ellos sufren la deforestación, la desertificación o en otros, las inundaciones destruyen sus hogares.

Estamos ante una crisis del agua, clara y manifiesta expresión de las inequitativas e injustas relaciones humanas y su interacción con su medio natural. Esta situación se ve reflejada en vacíos de gobernabilidad vinculados a los desafíos sociales, económicos, políticos y ambientales que conlleva una gestión integrada de este elemento: hace falta conciencia de la sociedad y voluntad política.

Paradójicamente, en la mayoría de las regiones del mundo el problema no es la escasez de agua dulce, sino la pésima gestión e injusta distribución de los abastecimientos hídricos. Si bien, la disponibilidad de agua no constituye por sí misma una garantía de desarrollo, sin ella el desarrollo sustentable no es factible.

El problema del agua es la expresión del problema de una estructura social planetaria que sólo podrá ser superada si separamos la biodiversidad de los intereses económicos internacionales. La comunidad internacional debe generar acciones contundentes que reconozcan las voces que llegan de diversos rincones del planeta; mediante un constante, vigilante y riguroso control de lo que se tiene que convertir en el frente de lucha más vital de la sociedad humana: la lucha universal contra la sed. La gota de agua es el arma que tenemos para impedir la extinción de nuestra especie y de toda forma de vida sobre la Tierra.

Por ello, los Escritores por la Tierra, en su Segundo Encuentro de Veracruz, declaramos que:

Estamos comprometidos, en sembrar e inspirar confianza en un futuro más equitativo y sostenible, para reconocer el gran bienestar y la inmensa alegría que la natura y el agua pueden aportar a la vida de los seres de la tierra.

Instamos, a la redefinición del agua y su función de bien común en nuestras vidas, incluyendo cosmovisión intercultural y espiritualidad.

Pedimos, reconocer la naturaleza de bien público del agua, no sujeto a apropiación, por ello censuramos su privatización y comercialización mezquina, como una flagrante violación a los derechos humanos.

Propugnamos, asegurar el acceso equitativo a las fuentes de agua; limpiar y cuidar los ríos; proteger a las personas de los peligros de los huracanes y las inundaciones. Se debe garantizar que los caudales ecológicos sigan brindado bienes y servicios ambientales y beneficien a las poblaciones de seres vivos.

Celebramos, la promoción de acciones para brindar soluciones efectivas de conservación y mejoramiento de la calidad de vida en el nivel local, nacional y mundial, mediante el manejo integral de los recursos hídricos.

Recomendamos promover y llevar a cabo mejores prácticas cotidianas siguiendo la lógica de reutilizar, reciclar y reducir.

Apoyamos a los Pueblos Indígenas, guardianes de lo que hemos olvidado, centinelas de lo que hemos perdido. Son ellos la más pura expresión de la diversidad cultural y natural de nuestro planeta, excelentes cuidadores del agua.

Estamos preocupados, por los incentivos para la producción de biocombustibles, derivados de la crisis petrolera, porque no sólo puede implicar mayor demanda de agua, sino además cambios negativos de uso de suelo que pueden afectar los esfuerzos de conservación de la biodiversidad.

Alertamos, sobre los efectos del cambio climático en el aumento de la vulnerabilidad de las poblaciones respecto a los abastecimientos hídricos, tales como sequías; inundaciones; reducción de caudales de ríos; salinización de los suelos; y otras consecuencias para garantizar la vida.

Exigimos, una respuesta contundente ante la sistemática planificación del desarrollo que no toma en cuenta los derechos de las culturas indígenas y tradicionales.

Demandamos, que los Estados perfeccionen marcos legales y regulatorios y la constante supervisión para mitigar el impacto negativo de actividades económicas en el recurso hídrico; además de la auditoria social apropiada.

Apoyamos, mecanismos para facilitar la participación ciudadana y la sociedad civil organizada, en el diseño y ejecución de políticas y leyes del agua, con un enfoque multisectorial y mediante acuerdos de participación conjunta.

Nos defrauda, que el Quinto Foro Mundial del Agua realizado en Estambul 2009, no haya aprobado que el agua sea declarada por las Naciones Unidas como derecho humano universal.

Somos conscientes, del aporte y las voces de denuncia de varios miembros y entidades de la comunidad internacional que han sufrido persecución en la defensa de la biodiversidad, los seres humanos y sus derechos. Por ello, de manera especial y en el marco de este Encuentro de Veracruz, elevamos una fuerte y vigorosa llamada de atención a las arbitrariedades y hostigamiento sistemático que está sufriendo el Poeta Ernesto Cardenal, con quien nos solidarizamos y advertimos mantenernos en alerta, exigiendo respeto y consideración.

Reconocemos, el esfuerzo solidario de la comunidad de la Universidad Veracruzana, cuyo respaldo y participación en los trabajos de este evento, demostraron fehacientemente su compromiso social y su responsabilidad pública.

Xalapa, Estado de Veracruz, México. 27 de Marzo de 2009.

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