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Esta tarde ha fallecido Luis Aguilé. Y con la noticia he rememorado una entrevista de hace años que aún conservo en mi archivo, como tantas otras. Se ha ido un icono de la música de este país y de una época concreta, que si bien me es ajena en lo generacional, no implica que hoy pueda destacar en estas lineas de homenaje la figura de un hombre de quien me queda el recuerdo de su humildad. Un rasgo en peligro de extinción en los tiempos que corren. Pero es cierto. Luis Aguilé me sorprendió por ser un tipo directo, accesible, cercano, nada comparable a otros personajes del mundo del espectáculo que he tenido el placer o la desgracia de conocer, según se analice.

Recuerdo que fue momentos antes de una actuación que ofreció, en Cantabria, en 1993. Había preparado aquella entrevista con todo lujo de detalles, recurriendo a un viejo archivo musical que un compañero de la radio, algo entrado en años, me había prestado. Confieso que no sabía absolutamente nada de la vida de aquel hombre al que, en cambio, sí había escuchado tantas veces cantando “Cuando salí de Cuba”, “Juanita Banana” o “Ven a mi casa esta Navidad”. Eran canciones que sonaban, a menudo, en la primera emisora de radio que pisé, hoy desaparecida, y que se llamaba “Radio La Voz de Trasmiera”. Era a comienzos de los 90. La formula musical abarcaba éxitos, en castellano, inglés y francés, de los 60 a los 80. Algo inédito. No existía en Cantabria otra emisora que basara su programación en aquellos estilos musicales que para los jovenes que empezabamos a movernos por las emisoras de la región estaban, si me permitís la licencia, pasados de moda, era música para carrozas. En cambio, reconozco que, en mi caso, fue una manera de adquirir una cultura musical y tener una perspectiva de la evolución artística de Europa y América Latina, valiosísima. Y en ese periplo conocí a Luis, un hombre maduro que guardaba la imagen de dandy romántico con la que se había granjeado la simpatía del público femenino, especialmente en su primera etapa. Venía acompañado por su esposa Ana y su manager.  Fue una entrevista sencilla, pero emotiva, porque Luis hizo un recorrido profesional con anécdotas y momentos vividos. Se sorprendió por la documetación de la entrevista, porque había aspectos que en España no eran muy conocidos, pues sus inicios se desarrollan en su país natal, Argentina. Al marchar, recuerdo que me auguró éxito en mi carrera, cogiéndome por los hombros , mientras me confesaba que nunca antes le habían planteado un entrevista así. Y lo dijo con sinceridad. Al actor se le ve. Y al que habla de corazón también. De todas formas, preferí no creermelo, una filosofía que siempre he mantenido. Los empachos de éxito no son buenos…

La cuestión es que de aquella entrevista se desprenden hechos que el personaje de Luis como cantante ha relegado a un segundo plano.  Él no sólo destacó en la música. También fue humorista, locutor de radio, presentador, y algo muy importante en su trayectoria vital: la literatura. Publicó varios cuentos infantiles y novelas. De hecho, nos ha dejado sin ver estrenados sus tres últimos proyectos: la zarzuela Viva Madrid, Grandes éxitos de Broadway; y un homenaje al poeta argentino José Hernández (Martín Fierro) por el que sentía una verdadera admiración. Ojalá que sus deseos sean satisfechos. Descanse en paz.

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