estres-1Lo ha dicho hoy, en Oviedo, el padre del correo eléctrónico, Raymond Samuel Tomlinson,  Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009, junto a Martin Cooper. No le falta razón. Vamos tan deprisa que, en la mayoría de las ocasiones, apenas leemos nuestros correos y respondemos. Es un acto reflejo. No reflexionamos, hasta que nos embarga una extraña sensación de haber metido la pata o no haber sabido expresar lo que en realidad deseabamos. Todo es fruto de la velocidad a la que nos movemos. Vivimos en un mundo demasiado rápido. Por eso no es cuestión de despotricar ahora contra el e-mail, porque el invento no tiene culpa de nuestros errores. Es más, deberíamos celebrar, no sólo el triunfo de Tomlinson, sino el hecho de que el correo electrónico agilice la comunicación. Desde luego, ello no impide que tomemos más tiempo en meditar y editar nuestros correos antes de ofrecer respuestas. O acaso nadie recuerda cuando la humanidad se comunicaba por carta, y las cartas se escribían de un tirón, o a ratos, o se corregían mil y un veces como una novela-que recordemos dieron lugar al género epistolar-, o ni siquiera se llegaban a enviar a su destinatario… Pues la era del e-mail debe hacernos  pensar antes de escribir que sólo ha cambiado el formato, porque los hacedores seguimos siendo los mimos de siempre, más o menos cafres, pero los mismos. Ahora, si vas a responder al post, piénsatelo dos veces…

Juan Carlos Ruiz

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