He recibido con sorpresa la noticia, más tratándose de un reconocimiento impulsado por el Ayuntamiento de Santoña, mi pueblo natal. El próximo 30 de diciembre asistiré a la VI Gala de los Valores Educativos y Culturales. Deseo agradecer  esta distinción por mi “colaboración desinterasada con Santoña”. Así consta en la nota de prensa 🙂 Y creo que apoyar iniciativas a favor del desarrollo cultural de un municipio es algo que debería interesarnos a todos, porque al final todos, en cierta medida, tenemos una deuda con la tierra donde nacemos, aunque la vida en un momento determinado nos lleve a cumplir otras misiones profesionales y personales fuera de ese entorno que nos resulta cercano.  Siempre hay un momento a compartir, un hombro que arrimar, una causa que merece esa presencia de cada uno de nosotros. Por ello, he participado a lo largo de estos últimos 20 años y participaré en aquello para lo que Santoña me reclame.

Muchas veces, viajando por pueblos de España, grabando reportajes,  incluso lejos de nuestras fronteras, al otro lado del Atlántico,  charlando con personas , me he sentido embajador de Santoña. Siempre hay gente que quiere saber más de ti, de dónde eres, qué te ha llevado hasta allí…y en esa especie de cortejo que me ha brindado grandes amigos y amigas, Santoña y Cantabria aparecen en lugar destacado. Quizás, mi registro al hablar de Santoña resulte el de un loco enamorado, por mi impetu, pero es así. Siempre hablo de “mi pequeña isla”, pues aunque hoy sea una península, hace millones de años, era una isla, y hoy sigue conservando los vestigios de ese status. Y ese es el momento en el que aparecen en cascada todas sus gestas en la Historia y todos sus atractivos como destino turístico, desde las Anchoas de Santoña (me niego a usar la denominación de Cantabria, lo siento) hasta sus carnavales, su Parque Natural, sus gentes…

No quiero cerrar este post, sin citar a otros paisanos que el miércoles serán reconocidos también en esa VI Gala de los Valores Educativos y Culturales.  Esta edición premiará a Sor María, por su labor con la infancia santoñesa; Juan Rangel, por su trabajo con los alumnos; Poti Badiola, por sus clases de solfeo desinteresadas; al Doctor Trigueros y José Martín Solaeta por su nombramiento como Caballeros del Santo Sepulcro; José Bengoechea, Marío Ibáñez Bengoechea y Chema Barberarena, por la Marcha por la Paz; Diego Romero Gullén y María Luisa García Cruz, por los trabajos de la Agenda Local 21; Nieves Fernándezy Ángel Martínez, por su donación de libros a la Biblioteca; José Luis Gutiérrez Bicarregui y Apostolado Amigos del Mar, por la recuperación de actividades culturales; Bernardo, por la coordinación de la marcha por el 0,77%; la Cofradía de la Anchoa, embajadora de Santoña en el mundo y Manuel Escribano y Pedro Roger Cruz Herrería, por el trabajo realizado de recuperación de fotografías antiguas de Santoña.

Miércoles 30 diciembre, Teatro Casino Liceo de Santoña, 20:00 horas.

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