La irrupción de redes sociales, blogs, podcast, videomarketing y, en definitiva, todas las aplicaciones Web 2.0 generan un posicionamiento de marca para la empresas que la publicidad convencional no alcanza. A pesar de los efectos de la brecha digital -en los países desarrollados todavía hay resistencias al uso de la tecnología- la apuesta por Internet y los diversos canales asociados crece día a día.

Los social media se han convertido en el mejor vehículo para dirigir tráfico a sitios web y aumentar la audiencia on line y, en consecuencia, las posibilidades de venta. El markenting digital ya forma parte de las estrategias comerciales de las empresas.

Y es ahora, más que nunca, cuando la figura del “community manager” cobra una relevancia especial. Algunas PYMES y autónomos, dado el volumen de sus negocios y las gestiones diarias que éstos conllevan, se ven desbordados por la necesidad de estar presentes en los medios digitales. En ocasiones, es una simple carencia de tiempo material para mantener espacios en los que sus marcas, servicios o productos se muestran al público general, pero especialmente a sus potenciales clientes.

Por todo ello, sirva esta reflexión para romper una lanza en favor de los comunicadores digitales y depositar confianza en el talento que éstos pueden aportar a las empresas.  La comunicación no es una sucesión de ocurrencias, como dice un amigo, sino la planificación cuantificable de una serie de acciones e impactos encaminados a trasladar y posicionar un mensaje. Sustituyamos ese mensaje por una marca, un producto o servicio y obtendremos la respuesta. Comunicación no es un cursillo a distancia, es la experiencia acumulada y el talento. Hay un refrán que define bien este concepto, a veces tan denostado: “zapatero a tus zapatos”. Como comunicador, nunca se me ocurrirá meterme detrás de la barra de un bar, subirme a una pala excavadora o llevar la contabilidad de una empresa. Entre otras razones, porque desconozco sus entresijos.

Juan Carlos Ruiz

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