Cantabria escribe hoy uno de sus hitos. Esta mañana se ha inaugurado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Santander “Sea of Innovation Conference”, el primer encuentro mundial sobre energías marinas, impulsado por el Gobierno de Cantabria, Grupo SODERCAN y Cantabria Campus Internacional.

Debería ser motivo de satisfacción que científicos, expertos y empresas multinacionales de Europa y EE.UU estén alabando la buena posición de salida de nuestra región en el desarrollo de las energías marinas.

Se confirma que estas energías son una apuesta fiable. La eólica marina, en concreto, es una de las energías con mayor futuro, su potencial de mercado en cuanto al recurso disponible y sus características de intensidad y predictibilidad, la catalogan como la energía del futuro. Además, Europa ostenta un liderazgo tecnológico que interesa mantener e incluso potenciar.

Pero, ¿qué debilidades o amenazas conllevan?. A corto plazo, los parques, en profundidades inferiores a 35 metros, tienen garantizada su puesta en marcha y cerrada su financiación. Sin embargo, la superficie disponible con estas características y buen recurso de viento es limitada y localizada, principalmente, en zonas del Mar del Norte y Mar Báltico. Para profundidades mayores que las anteriores, el tamaño y peso de los componentes exigen que la cimentación de los generadores sea cada vez más sofisticada y voluminosa provocando que el coste o inversión por megavatio instalado se dispare. Sólo esta cimentación puede suponer un 30% del coste total del parque que, dependiendo de la profundidad y la distancia a la costa, puede alcanzar los 3,5 MM de euros por MW, tres veces más que en tierra. Este alto ratio obliga a su reducción a través del incremento del volumen, de la dimensión de los parques que, a su vez, genera grandes necesidades de liquidez, en un momento en que la banca está evitando altas concentraciones de riesgo. Los cuellos de botella, por tanto, del sector son todavía altos.

Además, existe también un consenso en el sector, un axioma asumido por todos considerando la eólica flotante como una alternativa a medio plazo, a partir de 2017 o 2020. Los expertos se basan en los resultados económicos y tecnológicos de las escasísimas experiencias que hay hasta ahora. Pero lo que quizás subyace en este axioma es la falta de interés actual de los grandes fabricantes y promotores del sector que tienen el enfoque del negocio a corto plazo y los escasos recursos humanos y técnicos de que disponen, se encuentran en los proyectos para los próximos dos o tres años en aguas poco profundas.

En cualquier caso, el reto es importante para Cantabria y Sea of Innovation Conference está intentando dar respuesta a las incógnitas que por el momento se plantean en el sector.

La otra realidad palpable es que, en 2009, se instalaron en el mundo 584 MW de energía eólica marina, un 56% más que el año anterior. Ya hay 2.400MW instalados y conectados a la red, existen 43 parques eólicos marinos en 9 países europeos. Para 2011 se prevé la instalación de 1.500 MW.

Alemania y Reino Unido lideran esta apuesta y están diseñando un marco de tarifas estable a largo plazo que ayude a vislumbrar la rentabilidad de los proyectos. Al mismo tiempo, estos países están generando centros de pruebas e instalaciones tecnológicas donde los promotores, fabricantes de turbinas y la cadena de proveedores puedan testar sus nuevas tecnologías. Su esfuerzo presupuestario es evidente.

Ante esta situación, los fabricantes de turbinas están diseñando sus nuevos prototipos ya específicamente creados para el medio marino (y no adaptados del terrestre) y que tienen como objetivo, reducir tanto el coste megavatio de su turbina, como sus costes de mantenimiento.

A su vez, hay un mercado más vinculado a los promotores eólicos que están tratando de reducir significativamente los costes asociados a la instalación y logística de estos parques, el “balance of plant”, que supone alrededor de un 70% de los costes totales de la inversión y donde es necesario y factible una mejora importante de sus costes.

En total, se estiman en 8.000 millones de euros lo que tiene previsto invertir en investigación el sector hasta 2020, para mejorar las perspectivas del mismo. Si sumamos los fondos y ayudas a la investigación a nivel regional, nacional y europeo, los fondos comprometidos en esta apuesta por la eólica marina son enormes.

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