La cultura de un pueblo es ese conjunto de patrones mediante los que una sociedad se manifiesta. Sus costumbres, prácticas, códigos, reglas, religión, rituales, normas de comportamiento…pero también la información y las habilidades que alberga. La música es uno de esos elementos explícitos que la definen. Su preservación es el esfuerzo por mantener vivas las raíces, sin olvidar la ardua tarea de investigación para rescatar trozos de memoria perdidos en la noche de los tiempos. Esta ingente labor ocupa hace 25 años a los “Amigos de la Canción”. Desde 1986 nos vienen impregnado del espíritu del marinero enamorado, del humilde pescador, de la novia que espera en tierra, del indiano que partió un día y de los paisajes e idiosincrasia santoñeses. “Añoranzas”, “Aires cántabros” o “Aires de la marisma”, entre otros, son algunos de los trabajos que recopilan ese patrimonio musical.

Han recuperado melodías de antaño, nos han sorprendido con otras de nueva factura y han versionado habaneras, género que les identifica desde sus inicios.

“Llora su pena en la playa una mozuca en Santoña/ se llama María del Puerto, es morenuca y pequeña, suspira por sus amores que se fueron a alta mar/espera y se desespera, sin saber si volverán…”

“Santoña, la marinera/eres la reina de mi canción/Santoña, villa costera, siempre te llevo en el corazón/surcando los siete mares, la luz del Faro del Pescador/ dirige el timón con brío, avante de babor a estribor…”

“Aún no ha salido el sol, el suelo brilla/ cae suave el lloviznar en la tierruca/ pisada recia en la madrugada/ la barca espera/llegó la hora de ir a la mar/Pescadores de la costa verde y bella, pescadores a la mar que está serena…”

Recientemente tuve la satisfacción de ser nombrado “Amigo de hornor” de los “Amigos de la Canción” coincidiendo con sus “bodas de plata”. Una fecha muy significativa que ha servido para recordar a quienes fueron pioneros de esta gesta y un día se fueron para siempre, para reconocer a los pocos integrantes que permanecen desde la primera formación o para agradecer el hombro arrimado por algunos de sus más fieles colaboradores.

El primer recuerdo que guardo de los “Amigos de la Canción” se remonta a mis años en Radio Santoña, cuando el amigo “Nani” me llevaba las primeras cintas cassette que iban publicando para dar difusión a aquello que fue para mi todo un descubrimiento, pues se trataba de canciones populares que en  algún momento había escuchado interpretar a los mayores del municipio, pero que nadie se había atrevido a grabar con tanto acierto. Después llegaron muchos programas con esa música como banda sonora original, festivales benéficos, regatas de traineras, fiestas patronales de Santa María de Puerto, actos diversos, artículos con citas a sus letras o el Festival del Folklore de los Pueblos, que anualmente organizan en hermandad con otras agrupaciones musicales de la cornisa cantábrica.

“Amigos de la Canción” son, sin lugar a dudas, un tangible de nuestra cultura musical. Son los embajadores de Santoña, porque han paseado su nombre por toda la geografía española. Han llegado a poner su música a un spot televisivo promocionando el bonito del norte o han editado con el sello de RNE. Esta tarea altruista debería recompensarse, más aún cuando corren tiempos en los que todo se globaliza relegando, a veces, a un segundo plano, la cultura popular.

Es especialmente importante que los más jóvenes se miren en el espejo de los “Amigos de la Canción”, que hace tiempo desean incorporar nuevos instrumentos y voces a su formación. Esto es posible. Santoña cuenta con un bagaje musical envidiable, manifestado en otras formaciones o incluso en las murgas de su carnaval, por citar un ejemplo concreto. Se requiere, por tanto, de esa sabia que aporte fuerza a este proyecto que vela por mantener vivo el recuerdo de nuestros antepasados. Todos tenemos nuestro papel en la consecución de este objetivo. No se puede renunciar a las raíces. El hombre crea cultura y mediante la cultura se crea a sí mismo. Unos con sus conocimientos musicales, otros comunicándolo -como quien suscribe- pero entre todos tenemos que velar por el legado de los “Amigos de la Canción”. ¡Avante Santoña!

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