Foto: La Tirana Malas Artes

“25 es un texto escrito hace 9 años para tres actores y 1.000.000 de fantasmas, pensando en que las cosas mejorarían. 25 es un texto dedicado a 1.000.000 de cadáveres…y contando”. Bajo este reclamo tan peculiar, tan cierto y acertado se presenta en Madrid la obra de Julián Fuentes Reta en La Tirana Malas Artes, una de esas salas alternativas que apuesta por el teatro social, tan necesario en los tiempos que corren, como una  forma de interpelar a un público, a una ciudadanía…adormecidos en medio de la tempestad.

“25” pone en escena todas esas situaciones cotidianas absurdas con las que nos topamos, porque nos han creado un mundo teledirigido, todas esas realidades que pensamos y a menudo no decimos, porque el aburguesamiento nos ha convertido en autómatas de una sociedad hostil. Un texto apabullante, sin concesiones, cristalino, poético en algunos momentos, cómico en otros, que  invita a abrir los ojos, a rebelarse frente a las decisiones de unos pocos que van minando las vidas de la mayoría.

No desvelaré demasiados detalles, porque lo importante es que sea el espectador quien se sumerja y viva la experiencia “25”, pero sí diré que esta obra destila la frescura contestataria del teatro social unida a una ambientación que, en diversos momentos, evoca lo cinematográfico, valiéndose de recursos escenográficos que conjugan en una simbiosis perfecta  la luz con una playlist sonora que no deja impasible a nadie.

 “25” es una demostración de talento en lo actoral de Alejandro Labanda, Javier Arguinsonis, que además ha asumido la sobresaliente dirección del montaje, y Álvaro Martínez. Ello unido a la dramaturgia de Julián Fuentes Reta, director de otra obra magistral, Los Iluminados, que ha llegado a las tablas del Teatro Español, recientemente, nos hace reflexionar sobre la necesidad imperiosa de cuidar más a los interpretes y creadores españoles, nos hace pensar en la responsabilidad, que no se debe obviar, de quienes gestionan la Cultura de nuestro país en relación a quienes se baten el cobre día a día en los escenarios.  Hay que mimar ese talento. La Cultura no es un lujo, es una necesidad de los ciudadanos, y la obligación del poder es incentivar a los artistas, a los creadores… y democratizar los espacios de expresión, no mirarlos de reojo como el lobo que acecha a las ovejas, porque eso sólo corresponde a gobiernos incultos y trasnochados.  “25” es sin lugar a dudas la evidencia de la salud creativa de nuestro teatro.

Próximas representaciones:

Sábado 8 y domingo 9, sábado 15 y domingo 16 de Junio, 21:00 horas

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