La red social de los profesionales, por excelencia, no escapa a la mala praxis de ciertos individuos y empresas. Paso a relataros mi última experiencia en LinkedIN.

Cada vez es más frecuente que los responsables de RR.HH de algunas empresas, “head hunters”, autónomos, etc…recurran a LinkedIN para reclutar talento y personal para sus organizaciones. Dada la situación de desempleo que vive nuestro país, es habitual ver en muchos perfiles de LinkedIN la frase “en búsqueda activa de empleo”, lo que define sin lugar a dudas, la situación del posible candidato/a.

Pues bien, hace cosa de una semana, alguien me pidió ser agregado a mi lista de contactos. Una vez revisado el perfil del solicitante y comprobado que compartíamos afinidad profesional y que quizás a futuro representaría una oportunidad de colaboración o empleo, procedí a admitir su solicitud. La gran sorpresa llegó ayer por la mañana, cuando recibo una llamada en mi teléfono móvil del individuo en cuestión mostrándome su interés por mi  perfil e invitándome a reunirnos “para ver la posibilidad de una colaboración futura”. Le respondo que si es tan amable de explicarme a qué se dedica su empresa (en su perfil aparecían al menos dos actividades distintas) y me dice que se trata de una empresa tecnológica implantada en varios países y con una trayectoria de 21 años. Accedo a fijar hora para esa reunión, que debería haberse celebrado ayer por la tarde. Y peco de educado, de cauto. No voy más allá en mis preguntas. Siempre he creído en la buena fe de las personas. Y además, recibir la llamada de alguien que muestra interés por tu currículo, es una alegría en los tiempos que corren.

Pues bien, ni corto ni perezoso, procedo a prepararme, de la manera más formal, para estar presentable en la “reunión”, cruzo todo Madrid, voy pensativo en el trayecto. Quizás, por fin, sea la oportunidad de retomar mi actividad profesional después de casi dos años en desempleo. Llego a Ciudad Lineal, donde parece tener su sede la empresa en cuestión. Porque cuando te dicen por teléfono “nosotros estamos en…” piensas que es la sede de la empresa. Pues no. Me convocan en una especie de centro de negocios, donde alquilan salas a empresas para actividades diversas. Al entrar, la recepcionista me indica a qué sala he de acceder. Me encamino hacia allí. Toco en la puerta para pedir permiso. Se escucha una voz que dice adelante en medio de un murmullo importante. Entro y veo a numerosas personas hablando sin parar, dispuestas como si se tratara de mostradores, donde hombres y mujeres actúan de anfitriones. Observo que intentan persuadir de algo a sus invitados. Lo intuyo por frases sueltas que voy escuchando y los gestos que veo, que en algunos casos eran un poema. Es una especie de networking.

De pronto, una señora se acerca a mi y me pregunta si espero a alguien. Le digo que sí, que he sido convocado a una reunión por el Sr. XXXXX, a quien, por cierto, veo en una mesa del fondo de la sala. La señora me dice que está ocupado, pero que aguarde un minuto que va a avisarle. Cuando se dirige a él, éste le responde con una frase que le delata a la primera : ¿pero le he llamado yo?.

La señora vuelve hacia mi y me dice que estará ocupado por un rato y que ella puede atenderme. Ya alertado por lo que allí se cuece, le digo que quien me ha llamado es él y que me gustaría hablar con él y conocer cuales son sus inquietudes y en qué medida podemos colaborar. Ella insiste y por fin le pregunto: ¿me puede explicar que camelo es este?. La señora se pone toda digna y empieza a mostrar su motivación por la causa, como si la vida le fuera en ello. Finalmente, me dice que no comprende mi pregunta. Le digo que es muy sencillo: que no me encaja la llamada recibida con lo que estoy viendo y que quiero una explicación del Sr. XXXXX o al menos una disculpa. Que no comprendía cómo se me había convocado a esa reunión si yo no soy ni comercial, emprendedor, ni inversor, ni empresario, pues de lo que se estaba hablando allí era de un sistema novedoso de distribución o como ella, después de mucho insistir, definió en otras palabras: “tu pones tu dinero donde te da la gana. Pues eso es lo que hacemos aquí. ¿Quieres que te informe?”. Vuelvo a insistir en que además de un camelo, el hecho de haberme convocado a esa reunión con toda la pompa de quien te llama para ofrecerte trabajo, aquello me resulta un fraude y una falta de respeto, porque se están utilizando los perfiles y datos de personas en búsqueda activa de empleo para venderles motos, para hacerles creer que se les va a ofrecer un puesto de trabajo o una colaboración en su sector profesional (recordemos que el perfil del señor de la llamada estaba relacionado en un 75% con mi desarrollo profesional). De modo que yo entendí por el tono de la conversación y el interés mostrado que la llamada era una llamada solvente, avalada por un proyecto y unas necesidades , pero nada de nada.

Y el fraude en la historia que os acabo de relatar reside precisamente en eso, en las formas y maneras de proceder del Sr XXXXX. Porque si lo que tu quieres es reunir a posibles interesados en un producto y vendérselo, es tan sencillo como realizar una invitación, como hacen muchos usuarios de LinkedIN, y enviarla. Pero no te dedicas a llamar a un móvil para vender una película que no es.

Por eso, a quienes, como yo, os encontráis en búsqueda activa de empleo, si en algún momento os llaman y os dan la referencia de LinkedIN, preguntad. No dejéis de preguntar la mayor cantidad de datos posibles sobre la empresa, puesto a cubrir, etc… Es preferible pecar de pesado que no de cauto, porque está demostrado que la mala fe existe y en LinkedIN, como en la vida real, campa a sus anchas.

Anuncios