El viejo debate sobre el equilibrio entre el medio ambiente y la actividad humana que tantos ríos de tinta ha suscitado desde que en España la sensibilidad hacia estas cuestiones tomara cuerpo -nunca en su justa medida- vuelve a cobrar protagonismo. Cuando todos pensábamos que el subconsciente colectivo había asumido la necesidad y el compromiso, cada vez creciente, de crear un mundo más sostenible, resulta que no. Que todavía es posible ver auténticas aberraciones, obra del hombre, en cualquier latitud del planeta. Cuando compruebas que, en algunos países de Latinoamérica, se destierra a poblaciones completas para construir centrales hidroeléctricas, como me comentaba un amigo hace días, se te ponen los pelos de punta. Pero muchas veces son casos que nos quedan lejos, no nos afectan, la vida sigue. Pero cuando ese despropósito afecta a algo que consideras una parte de ti, de tus raíces, entonces sientes la necesidad de denunciarlo. Y a eso me dispongo.

El saneamiento del Bajo Asón en Cantabria, río que desemboca en la Bahía de Santoña, ha puesto en pie de guerra a los vecinos del municipio, ante el garrafal error de la Confederación Hidrográfica de turno de construir un túnel  entre las localidades de Laredo y Santoña. En este último término han decidido iniciar las obras. Y leo datos sobre el proyecto. Y me estremece el hecho de pensar en el impacto ambiental que están a punto de cometer. Porque cuando hablamos de “impacto” también nos referimos a la contaminación sonora y ambiental que van a provocar una tuneladora de dimensiones descomunales y el paso de 15.000 camiones por el casco urbano, durante los próximos dos años. ¿A quién le gusta que le planten una tuneladora a 15 metros de su casa? Sólo esta ya es una razón para solicitar que se pare de inmediato semejante majadería.

Está claro que en las administraciones públicas hay de todo: profesionales, mediocres y “mediopensionistas”. Tenemos que limpiar las administraciones de las dos últimas especies, porque, de lo contrario, no encontraremos el equilibrio, seguiremos asistiendo a espectáculos como el que ahora tiene por escenario Santoña. ¿Cómo es posible que un pueblo que vive mirando a un Parque Natural se cruce de manos ante un problema de dimensión ambiental? No podemos tolerarlo. No podemos tolerar que quienes han sido elegidos por la ciudadanía en las urnas oculten la verdad o hablen con la boca pequeña de problemas tan serios como el que ahora se plantea.

Grietas, ruido, polvo, escobros, enormes infraestructuras a bordo de camiones atravesando el municipio, carreteras que podrían resultar dañadas por este trasiego, el Colegio Juan de la Cosa, pegado a la zona 0, el barrio más antiguo,  “Santoñuca”, en riesgo, el barrio del Monte con posibilidades de quedarse incomunicado, el Patronato Militar que es un edificio antiguo… pero lo más perverso de este proyecto: el punto de inicio de las obras y las posibles consecuencias para los trabajadores.

Dicen los especialistas -y les creo más que a quienes pretenden escondernos el calado real de esta obra- que lo lógico sería acometer la construcción de ese túnel comenzando por el Puntal de Laredo, es decir, de zona blanda (arena) a roca, terminando en Santoña. Y se basan en los riesgos que podría suponer para los operarios la entrada de agua. Pero afirma la Confederación que no, que se ha de iniciar en roca y acabar en zona blanda, o mejor dicho, “de arriba hacia abajo”. El argumento es de órdago. No sé quién será el lumbreras que lo ha esgrimido, pero se ha tenido que quedar muy descansado.

Escribo estas palabras a veinticuatro horas de la celebración de un pleno extraordinario, en el Ayuntamiento de Santoña, donde veremos cómo se posicionan equipo de gobierno y oposición, aunque sabemos que el PP, que ha gobernado durante los últimos cuatro años, conocía desde abril la magnitud de esta obra y no informó al pueblo. Tengo inquietud por saber qué dirá en ese pleno, cómo va a justificar el silencio y haber dado la espalda a los santoñeses. Me gustaría saber también si el exconcejal de urbanismo (PRC) con el PP, ahora miembro del tripartito (PSOE-PRC ACTIVA SANTOÑA), tenía datos sobre el proyecto, o si a él también se lo ocultaron sus propios compañeros de viaje. Porque si se lo ocultaron…¡vaya compañeros de viaje! Quiero que la oposición hable, pero sobretodo, deseo que el actual gobierno se plante y diga que hay otros criterios para realizar esa obra, que así no puede ser, que salgan del silencio que han mantenido en los últimos meses, que den la cara. Porque de no hacerlo habrá que recordarles que cuando Santoña ha querido defender sus intereses lo ha hecho. Y voy a recordar algo que a algunos les saca de quicio, pero hace 22 años, una manifestación de más de 15.000 personas recorrió las calles de Santoña contra el traslado de la prisión provincial al Centro Penitenciario El Dueso. Hubo debates, recogida de firmas, incluso amenazas y descalificaciones a los ciudadanos por una parte de la propia clase política. Cuando nos quisieron imponer la primera fase de la comúnmente conocida como “ruta de la mierda” (saneamiento) nos movilizamos también. Y ahora no nos van a callar, ni nos van a tratar como a gilipollas.

De modo que ojalá este despropósito que se quiere cometer con el pueblo de Santoña, poniendo en peligro la seguridad ciudadana, reciba la contestación del equipo de gobierno, como esperamos los santoñeses. Pero una respuesta firme y contundente, sin medias tintas ni argucias ambiguas. Y mucho menos sin pactos bajo manga…que de todo se ve en esta vida.

Juan Carlos Ruiz | Periodista ambiental santoñés.

+Información oficial sobre el proyecto

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