Árboles muertos.
Humanidad muerta.
Salvadores muertos.
Cenizas que dibujan un cementerio gris bajo el crepitar de las llamas…
que asolan este paisaje.

Negras nubes axfisian Pedrógão Grande,
nido del horror acunado por la mano de los errores,
de la codicia de pinos y eucaliptos en venta,
que la Natura está en rebajas de verano.

Y llamarán ola de calor al cambio climático.
Y se inventarán todos los argumentos del universo
para quitarse la mochila de encima.
Y quieran los dioses
que las conspiraciones no aviven el fuego.
Que los muertos buscan paz,
y los vivos Justicia.

Pedrógão Grande,
impotencia, rabia, resignación…
Pedrógão Grande,
solidaridad de pueblos hermanos…
Pedrógão Grande,
paraíso donde la muerte sucede a la vida
como transcurren las estaciones,
biorritmos de la madre Tierra.

Juan Carlos Ruiz
En memoria de las víctimas del incendio forestal de Pedrógão Grande (Portugal)

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