Estos son algunos de los momentos de la presentación ayer, en Madrid, del poemario “Señales de vida” en El dinosaurio todavía estaba allí. Un millón de gracias a todos los que estuvisteis, por vuestra compañía, por vuestro calor. Fue una tarde inolvidable. 

Han sido muchas las personas, los amigos… que, a lo largo de estos últimos años, me han animado a que recitara mis propios poemas, y siempre me resistía, por simple pudor. Hasta que un día leí una conocida frase de Tagore que decía: “El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen”.  Y entonces decidí recopilar escritos que guardaba en un cajón y otros que fui tallando, palabra a palabra, durante los momentos más lacerantes y perversos de la crisis económica, política y social de nuestro país. Y puse voz a esos versos en distintos encuentros poéticos y micros abiertos, en mis podcasts de audio, en la radio…

No es fácil resumir en una sinopsis rápida el contenido de “Señales de vida”, pero diré que es ese viaje a Ítaca que emprendemos en determinados momentos de nuestra existencia. Yo digo que es un reencuentro entre el autor y su universo interior para observar en lo profundo de la condición humana. Y creo que esa es la esencia de la poesía. Vivencias, viajes, reflexiones, realidades colectivas y personales, conflictos y esperanzas, emergen en una mirada al mundo que habitamos. En “Señales de vida” vais a hallar poesía intimista, social y naturalista como forma de reivindicar un cambio de paradigma posible, la recuperación de valores que las vicisitudes de estos tiempos convulsos nos han arrebatado. Es un intento de rehumanización social poniendo blanco sobre negro nuestros defectos y virtudes. ¿Y por qué? Porque aún hay luz para la vida en el horizonte que se dibuja sobre este mar de la posverdad, de la mentira que los poderosos nos ha inoculado. Es tiempo de despertar de ese letargo. De salir de la anestesia general a la que nos han sometido.

Gracias de corazón a Marisol Torres, escritora y alma del Dinosaurio; a mis amigos músicos Fran y Marta Espinosa por poner la banda sonora del evento; a la poetisa, escritora y activista histórica en la defensa de los derechos de las mujeres en nuestro país, Silvia Cuevas-Morales; a mis amigos Luis Gatón, José Manuel Girón y Javier Martín Navacerrada, y a María José Parejo, directora del programa “El Bosque Habitado” de Radio 3 de RNE. Gracias por  poner vuestras voces a un pedacito de “Señales de vida”.  También mi gratitud desde estas líneas a mi amigo Ángel Juárez, presidente de la Fundación Mare Terra y la Red Internacional de Escritores por la Tierra por el hermoso prólogo que precede a esta obra.

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